GIALLOTECA: GIALLO & THRILLING ALL´ITALIANA

El giallo destacó muy pronto entre todos los géneros y subgéneros europeos. La palabra "giallo" significa amarillo y alude a las cubiertas de una popular colección de novelas policiacas editadas por Mondadori. Pero esto no quiere decir que todos los giallos estén inspirados en dichos libros, de hecho muy pocos están basados en ellos, habiendo también giallos inspirados en novelas de otros estilos, influenciados por el cine gótico italiano, por las películas pertenecientes al krimi alemán y de las novelas de Edgar Wallace o incluso por algunos films de Alfred Hitchock como "Psicosis". Es más, las novelas conocidas como giallos en Italia cubrían desde el clásico wudunit sajón de Agatha Christie, el policiaco francés de Simenon, o la hardboiled norteamericana y sus pesos pesados, como Dashiel Hammett, Raymond Chandler o Mickey Spillane... PINCHAR AQUÍ PARA LEER MÁS

Contacto: gialloteca@gmail.com

lunes, 26 de diciembre de 2016

VIOLACIÓN EN EL ÚLTIMO TREN DE LA NOCHE / JUSTICIA DEL HAMPA / NOCHE DE TERROR EN EL TRANS EUROPA EXPRESS

Reseña realizada por ROBERT GARCIA


TITULO ORIGINAL: L'ultimo treno della notte
TITULOS EN ESPAÑA: Violación en el último tren de la noche / El último tren de la noche / Justicia del Hampa / Noche de Terror en el Trans Europa Express
AÑO DE PRODUCCIÓN: 1975
DIRECTOR: Aldo Lado
REPARTO: Irene Miracle (Margaret Hoffenbach)
Laura D'Angelo (Lisa Stradi)
Flavio Bucci (Blackie)
Gianfranco De Grassi (Curly)
Macha Méril (Señora del tren)
Enrico María Salerno (Dr. Giulio Stradi)
Marina Berti (Laura Stradi)
Franco Fabrizi (El mirón del tren)
EDICIONES ESPAÑOLAS EN VÍDEO: Con el título de “Violación en el último tren de la noche” por Play Films, con el de “El último tren de la noche” por Bomb Vídeo (Disprev S.A.), como “Justicia del hampa” por Tamaro Films y con el de “Noche de Terror en el Trans Europa Express” por Libélula Vídeo S.A., con dos portadas diferentes.
EDICIONES ESPAÑOLAS EN DVD: La casa del cine para todos

SINOPSIS: Dos amigas cogen el tren para pasar las vacaciones de Navidad en casa de los padres de una de ellas. Pero en el tren se cuelan dos pervertidos que las que las someterán a toda clase de vejaciones y sufrimientos. Además, los dos delincuentes cuentan con la complicidad de una extraña mujer que también viaja en el tren.

COMENTARIO: En 1960, el sueco Ingmar Bergman rodaba “El manantial de la doncella”. Ambientada en el siglo XIV, la película cuenta la historia de una doncella que debe hacer una ofrenda de flores a una Virgen. Para ello debe cruzar un bosque. En el camino se encuentra con unos pastores, que la invitan a compartir su comida, pero pronto descubrirá que estos tienen para ella unos planes maquiavélicos.

En 1972, el cineasta Wes Craven copiaba la historia a grandes rasgos, modernizándola y llevándola a un ambiente actual, entendiéndose que la trama se desarrolla en el año de grabación de la cinta. En esta ocasión eran tres delincuentes pervertidos los que se las hacen pasar canutas a dos adolescentes. “La ultima casa a la izquierda” pasaba casi al instante a convertirse en una película de culto, ya que realizada con cuatro duros era más bestia y salvaje que otras donde se veía mucha sangre. Nos contaba una historia que puede pasarle a cualquier chica. El cine con una trama de violación y posterior venganza nos daría muchas sorpresas en años venideros, copiando esta película con diversas variaciones.

Aldo Lado empezó su carrera como director con dos gialli, “La corta noche de las muñecas de cristal” (1971) y “¿Quién la ha visto morir?” (1972). En 1975 rueda esta “Violación en el último tren de la noche”. La nombro así porque es su título más popular, pero la cinta conoció tantos en nuestro país como ediciones en vídeo tuvo. El comienzo de la película es muy significativo, vemos una gran ciudad en plena época de vacaciones, con cientos de personas ajetreadas, comprando regalos y paseando por la urbe, y en medio de todo un par de delincuentes que roban y hacen perrerías sin recibir una mísera desaprobación por parte de nadie. La sociedad no se mete en problemas, mirando para otro lado. Pero un policía ve algo que ha hecho la pareja y acude en su persecución, cogiendo estos el primer tren que ven saliendo de la estación.

Lado le da a su film ese aire tan propio del giallo y el cine de género realizado en aquellos años en su país natal, desarrollándose en esta ocasión la trama dentro de un tren, un sitio del que difícilmente podrían escapar las víctimas, y donde los criminales con diversos trucos pueden escabullirse y esconderse. El thriller de violación y venganza está servido.

Hay quien dice que la cinta tarda un poco en arrancar, pero me parece a mí que el director sabe medir perfectamente los tiempos. La banda sonora, a cargo del maestro Ennio Morricone, ayuda lo suyo a que todo vaya pasando sin un ritmo alto, pero tampoco sin pausa. El sonido de la armónica que toca uno de los delincuentes es colosal, aumentando la tensión y avisándonos de que el peligro está acechando a nuestras jóvenes protagonistas. Todo el reparto raya a gran altura, la mezcla de lo que van viviendo los personajes de los trenes, y los de la casa está perfectamente llevado. Mientras unos viven situaciones grotescas, otros disfrutan de una noche de paz, comiendo y bebiendo, y con discurso incluido sobre la juventud del médico interpretado por Enrico María Salerno. La cinta en todo su conjunto alcanza el sobresaliente, y no deben dejarla pasar.

La sombra del giallo es alargada, y se presenta de muchas formas. Y en esta ocasión también lo hace, por ello he decidido incluir este título en la Gialloteca. No estamos ante un giallo al uso, es evidente, pero al fin y al cabo si ante un thriller, con un final ligeramente sorpresivo y distinto a otros casos de esas películas que se incluyen en esa etiqueta de “violación y venganza”.

lunes, 5 de diciembre de 2016

LAS CARAS DE LA OSCURIDAD: FRANK WOLFF

Escrito por ROBERT GARCIA


Walter Hermann Frank Wolff nacía en San Francisco, California, USA, el 11 de mayo de 1928. Durante sus estudios de actor y dirección monto diversas obras de teatro, y conoció a dos cineastas que serían muy importantes en su carrera ya que fueron los primeros con los que colaboro asiduamente, participando en diversos papeles en varias de sus películas. Hablo de Monte Hellman y Roger Corman. A Wolff lo podemos ver en “La bestia de la cueva maldita” (1959) del primero, o en “I mobster” (1959), “La mujer avispa” (1959), “Ski troop attack” (1960) del segundo.

En aquella época compagino las apariciones en cintas de estos míticos señores con otras en seriales de televisión. En 1961, Corman se lo llevo hasta Grecia para rodar la cinta de aventuras “Atlas”. Llegado a Europa, Wolff decide probar suerte en nuestro continente, y fue sobre todo en Italia donde consiguió sus mejores papeles. Su debut por estos lares no podía ser más prometedor: en la magnífica cinta “Salvatore Giuliano”, dirigida por Francesco Rosi en 1962. Le seguirían papeles en “El proceso de Verona” (Carlo Lizzani, 1963), “El demonio” (Brunello Rondi, 1963) y “América, América” (Elia Kazan, 1963).

En posteriores años lo que más marco la carrera del actor fueron sus apariciones en diversos spaghetti-westerns. “Alambras de violencia” (León Klimovsky y Enzo G. Castellari, 1966), “Los cuatro salvajes” (Mario Caiano, 1967), “Tú perdonas… yo no” (Giuseppe Colizzi, 1967), “El gran silencio” (Sergio Corbucci, 1968) y su aparición como marido de Jill (Claudia Cardinale) en “Hasta que llegó su hora” (Sergio Leone, 1968) son buenos ejemplos de ello.

Como todo actor todoterreno de la época intervino en films de todo tipo de géneros, de comedias a poliziescos pasando por dramas o cintas bélicas. Y el giallo no lo iba a dejar pasar. Al actor lo podemos ver en “Corrupción insaciable” (Alberto de Martino, 1969), “Asesinada ayer” (Duccio Tessari, 1970), “Los fríos ojos del miedo” (Enzo G. Castellari, 1971) y “La muerte camina con tacón alto” (Luciano Ercoli, 1971).


En 1971 participo en sus dos últimas películas, la obra maestra de Fernando di Leo “Milán Calibre 9” y la estúpida comedia “Cuando las mujeres perdieron la cola” de Pasquale Festa Campanile. El 12 de diciembre de ese mismo año, con tan solo 43 años y aquejado de una fuerte depresión, Wolff se quitaba la vida en el Hotel Hilton de Roma. Su sitio, en esta sección, está más que justificado.