GIALLOTECA: GIALLO & THRILLING ALL´ITALIANA

El giallo destacó muy pronto entre todos los géneros y subgéneros europeos. La palabra "giallo" significa amarillo y alude a las cubiertas de una popular colección de novelas policiacas editadas por Mondadori. Pero esto no quiere decir que todos los giallos estén inspirados en dichos libros, de hecho muy pocos están basados en ellos, habiendo también giallos inspirados en novelas de otros estilos, influenciados por el cine gótico italiano, por las películas pertenecientes al krimi alemán y de las novelas de Edgar Wallace o incluso por algunos films de Alfred Hitchock como "Psicosis". Es más, las novelas conocidas como giallos en Italia cubrían desde el clásico wudunit sajón de Agatha Christie, el policiaco francés de Simenon, o la hardboiled norteamericana y sus pesos pesados, como Dashiel Hammett, Raymond Chandler o Mickey Spillane... PINCHAR AQUÍ PARA LEER MÁS

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lunes, 5 de diciembre de 2016

LAS CARAS DE LA OSCURIDAD: FRANK WOLFF

Escrito por ROBERT GARCIA


Walter Hermann Frank Wolff nacía en San Francisco, California, USA, el 11 de mayo de 1928. Durante sus estudios de actor y dirección monto diversas obras de teatro, y conoció a dos cineastas que serían muy importantes en su carrera ya que fueron los primeros con los que colaboro asiduamente, participando en diversos papeles en varias de sus películas. Hablo de Monte Hellman y Roger Corman. A Wolff lo podemos ver en “La bestia de la cueva maldita” (1959) del primero, o en “I mobster” (1959), “La mujer avispa” (1959), “Ski troop attack” (1960) del segundo.

En aquella época compagino las apariciones en cintas de estos míticos señores con otras en seriales de televisión. En 1961, Corman se lo llevo hasta Grecia para rodar la cinta de aventuras “Atlas”. Llegado a Europa, Wolff decide probar suerte en nuestro continente, y fue sobre todo en Italia donde consiguió sus mejores papeles. Su debut por estos lares no podía ser más prometedor: en la magnífica cinta “Salvatore Giuliano”, dirigida por Francesco Rosi en 1962. Le seguirían papeles en “El proceso de Verona” (Carlo Lizzani, 1963), “El demonio” (Brunello Rondi, 1963) y “América, América” (Elia Kazan, 1963).

En posteriores años lo que más marco la carrera del actor fueron sus apariciones en diversos spaghetti-westerns. “Alambras de violencia” (León Klimovsky y Enzo G. Castellari, 1966), “Los cuatro salvajes” (Mario Caiano, 1967), “Tú perdonas… yo no” (Giuseppe Colizzi, 1967), “El gran silencio” (Sergio Corbucci, 1968) y su aparición como marido de Jill (Claudia Cardinale) en “Hasta que llegó su hora” (Sergio Leone, 1968) son buenos ejemplos de ello.

Como todo actor todoterreno de la época intervino en films de todo tipo de géneros, de comedias a poliziescos pasando por dramas o cintas bélicas. Y el giallo no lo iba a dejar pasar. Al actor lo podemos ver en “Corrupción insaciable” (Alberto de Martino, 1969), “Asesinada ayer” (Duccio Tessari, 1970), “Los fríos ojos del miedo” (Enzo G. Castellari, 1971) y “La muerte camina con tacón alto” (Luciano Ercoli, 1971).


En 1971 participo en sus dos últimas películas, la obra maestra de Fernando di Leo “Milán Calibre 9” y la estúpida comedia “Cuando las mujeres perdieron la cola” de Pasquale Festa Campanile. El 12 de diciembre de ese mismo año, con tan solo 43 años y aquejado de una fuerte depresión, Wolff se quitaba la vida en el Hotel Hilton de Roma. Su sitio, en esta sección, está más que justificado.  

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