GIALLOTECA: GIALLO & THRILLING ALL´ITALIANA

El giallo destacó muy pronto entre todos los géneros y subgéneros europeos. La palabra "giallo" significa amarillo y alude a las cubiertas de una popular colección de novelas policiacas editadas por Mondadori. Pero esto no quiere decir que todos los giallos estén inspirados en dichos libros, de hecho muy pocos están basados en ellos, habiendo también giallos inspirados en novelas de otros estilos, influenciados por el cine gótico italiano, por las películas pertenecientes al krimi alemán y de las novelas de Edgar Wallace o incluso por algunos films de Alfred Hitchock como "Psicosis". Es más, las novelas conocidas como giallos en Italia cubrían desde el clásico wudunit sajón de Agatha Christie, el policiaco francés de Simenon, o la hardboiled norteamericana y sus pesos pesados, como Dashiel Hammett, Raymond Chandler o Mickey Spillane... PINCHAR AQUÍ PARA LEER MÁS

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domingo, 20 de septiembre de 2015

OLEADA DE PLACER

Reseña realizada por ALFONSO & MIGUEL ROMERO


TITULO ORIGINAL: Una ondata di piacere
TITULO EN ESPAÑA: Oleada de placer
AÑO DE PRODUCCIÓN: 1975
DIRECTOR: Ruggero Deodato
REPARTO: Al Cliver (Irem)
Silvia Dionisio (Barbara)
John Steiner (George)
Elizabeth Turner (Silvia)
EDICIONES ESPAÑOLAS EN VÍDEO: -----
EDICIONES ESPAÑOLAS EN DVD: -----

SINOPSIS: Giorgio, un codicioso hombre de negocios, conoce, no por azar, a Barbara, una guapísima y muy interesante muchacha que le supone un reto a distintos niveles para ser otra de sus conquistas. Invita a la chica y a su compañero, Irem, a pasar unos días en yate con él y su mujer, Silvia. Una vez embarcados no tardan en manifestarse los juegos de dominio y las bajas pasiones.

COMENTARIO: El film comienza en una playa, con Irem (Al Cliver) cabeza abajo, “viendo el mundo al revés”, mientras llega Barbara (Silvia Dionisio). Tenemos el escenario y la pareja protagonista de la cinta, y en las palabras del chico sus pretensiones. Pasamos a conocer a Giorgio (John Steiner) y Silvia (Elizabeth Turner). Él es un tipo que disfruta haciendo daño, piensa que este mundo es plenamente material, que todo tiene un precio y que puede comprarlo. Es un egoísta que sólo hace las cosas para su propio disfrute. Y un parásito porque se permite ese tren de vida de ostentación y excesos chupándole la sangre a Silvia. Ella asume su carácter de posesión de Giorgio y aguanta estoicamente las vejaciones y palizas que le propina. Observados por Barbara e Irem, éstos se las arreglan para ser invitados por aquél a pasar unos días en su yate donde pronto empiezan los juegos de poder y las relaciones se van a poner muy tensas.

Giorgio, acostumbrado a mandar, a que todos estén bajo su yugo, pierde los nervios y el control cuando no es quien lleva el timón de la situación. Odia al proletariado, lo dice explícitamente, además se hace evidente con uno de los cuadros que aparecen en la cinta y cuando despide con total aplomo y sin ningún remordimiento a 500 trabajadores con tal de sacar él más beneficios.

Como en las películas de, pongamos, Alberto Cavallone, el sexo es poder. O, mejor dicho, tiene el poder quien manipula con el sexo a su conveniencia. Giorgio somete a Silvia a sus caprichos sadomasoquistas (psicológicos y físicos), pero en sus empeño por acostarse con Barbara, por poseerla, sólo encontrará los hábiles esquivos de ésta, dejándole con la miel en los labios y sumiéndole en la desesperación, perdiendo ese dominio de la situación al que está acostumbrado. Ella se hace con las riendas para llevarlo al terreno que le interesa.

El director nos presenta en todo momento al personaje interpretado por el británico John Steiner como un ser ruin, despreciable, inmoral, corrompido por ese mundo de lujos donde el amor y los valores no tienen cabida. Su sadismo/demostración de poder es constante, como cuando destroza delante de Barbara la morena que ha pescado haciendo submarinismo (1). Culpable incluso del suicidio de un hombre, no le da la menor importancia. Deodato se pone del lado de la pareja de vagabundos, Irem y Barbara, que saben muy bien qué están haciendo y dónde se están metiendo, sin importar las pretensiones de éstos y la posibilidad de actos mezquinos. En su mundo sí existe el amor, un amor propio de los jóvenes de los 70 de tantas y tantas producciones italianas del periodo. Al final conseguirán su propósito, “ver el mundo al revés”. Un punto de vista, en este caso el del realizador, no muy distante del de su siguiente trabajo, el poliziesco “Brigada anticrimen / Hombre se nace, policía se muere” (1976).

Realizada en 1975, el mismo año que la excepcional “Rojo oscuro” de Dario Argento, pero también de “Desnuda para el asesino” de Andrea Bianchi o “El vicio tiene medias negras” de Taro Cimarosa, y al igual que estas dos la aquí comentada cinta de Deodato se presta a la exhibición constante de desnudos y escenas amatorias, donde por supuesto no falta la (casi) obligatoria escena lésbica entre las protagonistas femeninas de la función. El giallo empezaba a perder el tirón comercial que tuvo al comienzo de la década gracias al boom generado por Argento y su “El pájaro de las plumas de cristal” (1970), y el sexo se iba apoderando de éste y otros géneros de cara a llenar las butacas de las salas de cine, aprovechando la progresiva relajación censora tanto en Italia como fuera del país de la bota.

Un yate como escenario para la planificación de un asesinato (o más), porque en el océano (como en el espacio) nadie va a poder oír tus gritos, había sido un lugar ideal para matar dentro del thrilling all’italiana (2) en títulos como “Top sensation” (1969) de Ottavio Alessi, “La flor de los pétalos de acero” (1973) de Gianfranco Piccioli, o “Mia moglie, un corpo per l’amore” (1973) de Mario Imperoli. En un yate aparece el primer cadáver “real” de “Cinco muñecas para la luna de agosto” (1970) de Mario Bava, y es el medio en el que llegan a la isla (que servirá de exótica cámara mortuoria) donde los protagonistas quedan a merced del/los asesino/s, al igual que en “Interrabang” (1969) de Gianni Biagetti y “Nove ospiti per un delitto” (1977) de Ferdinando Baldi. Todos títulos plagados de gente guapa y bien saneada económicamente, tan ambiciosos como llenos de odio. El dinero como el leit-motiv para quitar de en medio a quien haga falta (familia, amigos, amantes,...). Muertes a pleno sol en marcos tan hermosos como solitarios, herederos del funcional “Orgasmo” (1969) de Umberto Lenzi.

“Oleada de placer”, contando con Lamberto Bava en el libreto, fue la primera incursión en el thriller de Ruggero Dedodato, que volvería a tantear el género en múltiples ocasiones: “Concorde affaire” (1979) venía a ser un cruce entre el giallo y la disaster-movie (con la saga de “Aeropuerto” como claro referente); “Trampa para un violador” (1980) seguía la estela de “La última casa a la izquierda” (1972) de Wes Craven, contando con David Hess para que prácticamente repitiera el mismo papel; “Body count / Criatura diabólica / Camping del terror”, también con Hess en el reparto, se apuntaba a la moda del slasher; cerraba la década “Bestia asesina” (1988); y el erotismo se apoderaba de “La lavadora asesina” (1993) ya en los 90.

Distribuido en nuestro país por Filmax, el film que nos ocupa pudo ser visto por televisión el 27 de agosto de 1993 en Tele 5 en su (añorado) espacio Erotísimo.

(1) Que recuerda bastante a Rocco (Petard Martinovich) abriendo la anguila ante una aterrada Greta (Barbara Bouchet) en “Amuck! / Alla ricerca del piacere” (1972) de Silvio Amadio, otra cinta donde poder, sexo, dinero y muerte van unidos de la mano en un entorno rodeado por el agua.
(2) Fuera de las fronteras transalpinas son igualmente múltiples y dispares los ejemplos de thrillers con yates en medio del gran azul, con el peligro acechando dentro del muy limitado espacio que les confiere la embarcación. Valgan citar “Calma total” (1989) de Phillip Noyce, con nacionalidad australiana, o la británica “Donkey punch: juegos mortales” (2008) de Oliver Blackburn.

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