GIALLOTECA: GIALLO & THRILLING ALL´ITALIANA

El giallo destacó muy pronto entre todos los géneros y subgéneros europeos. La palabra "giallo" significa amarillo y alude a las cubiertas de una popular colección de novelas policiacas editadas por Mondadori. Pero esto no quiere decir que todos los giallos estén inspirados en dichos libros, de hecho muy pocos están basados en ellos, habiendo también giallos inspirados en novelas de otros estilos, influenciados por el cine gótico italiano, por las películas pertenecientes al krimi alemán y de las novelas de Edgar Wallace o incluso por algunos films de Alfred Hitchock como "Psicosis". Es más, las novelas conocidas como giallos en Italia cubrían desde el clásico wudunit sajón de Agatha Christie, el policiaco francés de Simenon, o la hardboiled norteamericana y sus pesos pesados, como Dashiel Hammett, Raymond Chandler o Mickey Spillane... PINCHAR AQUÍ PARA LEER MÁS

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miércoles, 30 de diciembre de 2015

DEMENCIA / OBSESIÓN MORTAL

Reseña realizada por ROBERT GARCIA


TITULO ORIGINAL: Buio Omega
TITULOS EN ESPAÑA: Demencia / Obsesión mortal
AÑO DE PRODUCCIÓN: 1979
DIRECTOR: Joe D´Amato
REPARTO: Kieran Canter (Frank Wyler)
Cinzia Monreale (Anna Völkl & Elena Völkl)
Franca Stoppi (Iris)
Sam Modesto (Mr. Kale)
Anna Cardini (Corredora)
Lucia D'Elia (Jan)
Mario Pezzin (Parroco)
Walter Tribus (Handyman)
Klaus Rainer (Doctor)
EDICIONES ESPAÑOLAS EN VÍDEO: Con el título de “Demencia” por Estela Vídeo S.A. y con el de “Obsesión mortal” por Topacio Home Vídeo.
EDICIONES ESPAÑOLAS EN DVD: Con el título de “Demencia” por Llamentol S.L.

SINOPSIS: Un malintencionado conjuro, debido a una sesión de brujería fallida, acaba con la vida de la joven novia de Francesco, un taxidermista. Después de ser enterrada, Francesco recupera el cadáver de la chica y decide disecarlo para poder vivir a su lado eternamente. Le ayuda una siniestra mujer, ama de llaves de la mansión donde ambos viven. Francesco se convierte, poco a poco, en un demente sin cordura alguna, que realiza cualquier acción (tortura, violación, mutilación, descuartización...) con tal de que nadie descubra su "secreto".

COMENTARIO: Producción italiana rodada en apenas cuatro semanas en una villa cercana a Bressanone, y considerada una de las mejores obras de Joe D´Amato, pese a que para muchos no deja de ser una copia salvaje de "Il terzo occhio", pelicula dirigida por Mino Guerrini en 1966. "Buio Omega" a pasado a ser una cinta de culto por la que no parecen pasar los años, y es que según palabras del propio director “el gore y el soft core son dos géneros atemporales, lo que garantiza que tendrán público. No los describiría como modas, sino más bien como pilares de la historia del cine” (1).

Los papeles principales recaen en Kieran Canter y Franca Stoppi, los dos tienen un historial bastante corto, con apenas una docena de intervenciones en sendas películas, a él lo podemos ver por ejemplo en “Pensamientos morbosos” (Jacques Orth, 1980), a ella en “Terror en el convento” (Bruno Mattei, 1981) o en “Violencia en una cárcel de mujeres” (Bruno Mattei, 1982). También destaca en la película Cinzia Monreale, aunque su papel sea bastante estático, actriz a la que podemos ver en “Zapatones” (Steno, 1980) o “El más allá” (Lucio Fulci, 1981).

Me refería antes al gore, porque evidentemente para muchos aficionados al cine estamos ante una cinta de terror al uso, debido al alto contenido de hemoglobina que nos encontramos en esta, pero para muchos otros, entre los que me incluyo naturalmente, posee los elementos necesarios para catalogarla como thriller de terror, y con muchas similitudes con el giallo más común, empezando claro está por el director y el reparto, que son italianos, por los que no cabe catalogar a la película como slasher, por muchas hachas o cuchillos de gran tamaño que en ella salgan.

La demencia la podíamos definir como la perturbación, pérdida o debilitamiento de las facultades mentales, generalmente grave y progresivo, que se caracteriza por las alteraciones de la razón y trastornos en la conducta. Esto describe perfectamente lo que le ocurre al protagonista de nuestra historia, que lejos de ser ayudado por quien tiene cerca, se ve ayudado y apoyado en sus actos por su criada que en realidad quiere hacerse con su fortuna. La pérdida de la mujer que ama lo obsesiona llevándolo poco a poco a la locura, por lo tanto, la psicología es algo muy importante dentro de la trama, como lo es en innumerables gialli. Los títulos que la película recibió en nuestro país son, desde luego, de los más acertados que esta tuvo a nivel mundial.

Los asesinatos son brutales, amén del embalsamamiento que Frank práctica con su novia muerta, este y su enigmática criada no duda en descuartizar o quemar en el horno a sus víctimas. Pero aparte tenemos a un tipo, que llega a la casa con el pretexto de comprar uno de los animales que Frank embalsama, y se pone a husmear en el garaje. Además en algún momento y debido a la desaparición de una chica en la zona, tendremos la investigación policial de turno, bastante efímera y torpe.

Y al final asistiremos a alguna sorpresa, averiguaremos quien es ese tipo que mete sus narices en los asuntos de Frank, y tendremos un final de película realmente potente. Tan subido de tono como el resto de esta. En resumen, la película es colosal de principio a fin, un giallo de lo más terrorífico y probablemente el más salvaje hecho nunca, apto solo para estómagos curtidos.

No puedo, ni debo, dejar de destacar la banda sonora de “Demencia”, a cargo del grupo de rock progresivo Goblin, famoso por poner las notas musicales a gemas como “Rojo oscuro” (Dario Argento, 1975), “Suspiria” (Dario Argento, 1977) o “Zombi” (George A. Romero, 1978).

(1)  Entrevista realizada en 1994, traducida y publicada en el fantástico blog “El extraño vicio del doctor Hichcock”.

lunes, 21 de diciembre de 2015

THE EDITOR

Reseña realizada por ROBERT GARCIA


TITULO ORIGINAL: The Editor
TITULO EN ESPAÑA: -----
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2014
DIRECTORES: Adam Brooks, Matthew Kennedy
REPARTO: Paz de la Huerta (Josephine Jardin)
Adam Brooks (Rey Ciso)
Matthew Kennedy (Peter Porfiry)
Conor Sweeney (Cal Konitz)
Udo Kier (Dr. Casini)
Laurence R. Harvey (Padre Clarke)
Jerry Wasserman (Inspector O'Connor)
Samantha Hill (Bella)
Kevin Anderson (Francesco Mancini)
Brett Donahue (Claudio)
Tristan Risk (Verónica)
Dan Bern (Umberto Fantori)
EDICIONES ESPAÑOLAS EN VÍDEO: -----
EDICIONES ESPAÑOLAS EN DVD: -----

SINOPSIS: Se están cometiendo una serie de brutales asesinatos mientras se rueda una película. Las victimas aparecen con los dedos de una mano cortados, lo que hace que el principal sospechoso sea Rey Ciso, el editor de la película, ya que sufrió un accidente en el pasado que le hizo perder los dedos.

COMENTARIO: Ha supuesto una bonita sorpresa el comprobar como desde Canadá nos llega este homenaje al giallo, y al cine de terror italiano. La cinta está dirigida entre Adam Brooks y Matthew Kennedy, que llevan en esto del cine una carrera muy similar, los dos son actores, han actuado en varias películas y cortometrajes, y también tienen dos papeles principales en esta “The Editor”, y como directores también colaboraron en el film “Father´s Day” (2011).

En el reparto nos encontramos con el gran Udo Kier, actor de amplísimo historial que ha sabido siempre adaptarse a los tiempos, participando en películas de lo más diverso desde su debut a finales de los sesenta hasta nuestros días. Inolvidables sus papeles en el díptico formado por “Carne para Frankenstein” (1973) y “Sangre para Drácula” (1974), dirigidas por Paul Morrissey y Andy Warhol, con la ayuda, según cuentas algunas lenguas, de Antonio Margheriti.

La trama está bastante bien, se están cometiendo unos asesinatos de lo más sanguinolento en el set de rodaje de una película, y el principal sospechoso es el editor de esta, pero también rondan por allí sospechosos variopintos, como uno de los actores, con ansias de conseguir a toda costa el papel principal de dicha película. No faltara la investigación policial de turno, y al final veremos quién es el asesino, con el final típico con giros de guion.

La película está llena de guiños y homenajes al giallo, y al cine de terror italiano. Así vemos escenas que nos recuerdan a “Suspiria” (Dario Argento, 1977), “Inferno” (1980), “Seis mujeres para el asesino” (Mario Bava, 1964), “El más allá” (Lucio Fulci, 1981), “Nueva york bajo el terror de los zombies” (Lucio Fulci, 1979), “El destripador de Nueva York” (Lucio Fulci, 1982), “Aquarius” (Michele Soavi, 1987), etc… pero también al horror americano, por ejemplo con una escena que recuerda a “El resplandor” (Stanley Kubrick, 1980).

La cosa no se queda en eso, tenemos una banda sonora en la que interviene Claudio Simonetti, y que nos recuerda mucho a las del thriller italiano. La fotografía, el montaje, los asesinatos, y como ya he dicho el final, son esenciales en la película, con un aroma muy cercano al giallo. Y quizás, lo único que sobra es ese punto cómico que aparece en diversas escenas. Ergo, película entretenida, ideal para pasar un buen rato.

domingo, 13 de diciembre de 2015

GIALLO VS. SLASHER (PARTE I)

ESCRITO POR ALFONSO & MIGUEL ROMERO

El giallo y el slasher, es evidente, comparten no pocos puntos en común. Ambos surgieron dentro del cine de explotación y consumo y presentan notables similitudes temáticas. Ninguno de estos géneros (o subgéneros, según algunos) surgió de la nada, beben de múltiples y variadas fuentes y algunas resultan también coincidentes, como la seminal “Psicosis” (1960) de Alfred Hitchcock, el considerado primer título del cine de terror moderno. Además, ningún género es, afortunadamente, impermeable a préstamos o influencias externas, y tanto el giallo como el slasher han mirado al contrario apropiándose de elementos del prójimo. Pero, por otra parte, cada uno floreció en un país (y un continente) distinto en momentos muy diferentes, respondiendo por tanto a determinadas coordenadas sociales, políticas y económicas.


El giallo, al igual que el gótico italiano, el spaghetti-western e incluso el poliziesco, lo hemos dicho en más ocasiones, es un género visual más que narrativo. Lo importante no es qué nos cuentan sino cómo nos lo cuentan, lo que vemos en la pantalla es más significativo que el propio guión: “Son los estilemas, los elementos iconográficos, los motivos estéticos y hasta los elementos técnicos, los que definen realmente un giallo. Es decir, los elementos pura y verdaderamente cinematográficos, ajenos a la verbosidad literaria y prehistórica del guión y de la historia” (1). Lo primordial son los asesinatos, su ejecución y su liturgia. Qué más da quién haya cometido los crímenes y qué le impulsó a ello, lo que de verdad interesa es cómo se van a cometer esos asesinatos, siendo por tanto la puesta en escena la reina de la función. Los ángulos de cámara (en ocasiones realmente imaginativos y retorcidos), los sostenidos planos secuencia, el punto de vista elegido (el subjetivo se impone tras la llegada de Argento al género), la fotografía, etc..., esa orquestación de homicidios realmente operísticos y recargados por encima de la lógica, de los guiones cogidos por los pelos o llenos de trampas, y de los constantes y forzados giros argumentales o la reiteración temática. La imagen se alza como importantísimo elemento narrativo. Italia ha sido desde siempre, y sobre todo en el rico periodo renacentista, un país que ha convertido la muerte en arte y que ha representado en múltiples ocasiones artísticamente la defunción. Belleza, dolor y muerte van ligados, y con apuesta preferente por los colores primordiales en sus tonalidades más cálidas, donde destaca, faltaría más, el rojo (sangre). La fotografía del giallo es fiel heredera de los muchos artistas transalpinos que trataron el tormento y el deceso en pintura, arquitectura o cualquier otra arte plástica. En los asesinatos, el director nos plasma un precioso y colorista lienzo. El realizador se convierte, a través del asesino y sus andanzas, en un artista de la defunción, creando unas hermosas (y sangrientas) obras llenas de cadáveres. Uno de los ejemplos más característicos (y también más extremos) lo podríamos encontrar en “Aquarius” (1987) de Michelle Soavi (hijo de pintores y quien ha reflejado en sus films como nadie en el género esta unión de arte y muerte), donde recreaba un cuadro de Max Ernst en uno de los asesinatos de este imprescindible título (2). Argento, quién si no, construyó una arquitectura barroca y retorcida en sus mejores gialli, creando con ella un mundo de fantasía, de cuento de hadas perverso, dentro de los muros de la academia de danza de “Suspiria” (1977), o incluso aprovechándola para despistar al espectador en “Rojo oscuro” (1975), sus dos trabajos más logrados en el género y a la par sus mejores obras de arte. No importa lo inverosímil o retorcido que puedan llegar a resultar, cuanto más hiperbólicos sean los asesinatos más impresionantes los resultados, como el corazón sacado del pecho, aún latiendo, en la citada “Suspiria”, o la garganta cercenada a lo bestia en busca de una fatal prueba de “Terror en la ópera” (1987), también del director romano. Con la instauración del giallo según Dario Argento tras el estreno de “El pájaro de las plumas de cristal” (1969) llega también la preferencia de los héroes (por llamarlos de alguna manera, porque suelen verse inmiscuidos en el asunto no de forma voluntaria) pertenecientes al mundo del arte (una vez más), ya sean pintores, músicos, escritores, etc... junto con recintos tan propios de este mundillo como son los escenarios, pensemos en “El asesino ha reservado nueve butacas” (1974) de Giuseppe Bennati o “Terror en la ópera”, donde aquéllos se convierten en auténticas cámaras mortuorias. Actores, quienes finjen ser cualquiera, cuyas máscaras ayudan a ocultar la identidad del asesino, como los de “La orgía de la sangre” (1972) de Romano Scavolini. Y es que los escenarios son la esencia misma del giallo y su asesino, marcos idóneos para que el “artista” cometa los asesinatos, dando forma así a sus obras de arte. Y nos valen de igual modo las pasarelas. El mundo de la moda y las modelos, donde rara vez faltan los maniquíes, será una constante en el giallo, quedando integrado en el género desde la inaugural “Seis mujeres para el asesino” (1964) del maestro Mario Bava y que se repetirá en múltiples ocasiones en títulos de diversa catadura, véanse “Desnuda para el asesino” (1975) de Andrea Bianchi, “Bajo el vestido, nada” (1985) de Carlo Vanzina, o “Crímenes en portada” (1987) de Lamberto Bava. Crímenes entre bastidores, referentes tenemos varios, “La estrella de variedades” (1942), de William Wellman, o “Pánico en la escena” (1950) de Hitchcock, por rebuscar entre los clásicos, y el slasher lo tratará en alguna ocasión, como en la canadiense “Cortinas” (1982) de Jonathan Stryker, o la reciente y paródica (y fallida) “Stage fright” (2014) de Jerome Sable, pero serán casos minoritarios.


Ello nos lleva a los marcos, los ambientes preferentes en uno y otro. Centrándonos en el giallo, junto a los más pretendidamente cosmopolitas, generalmente de finales de los 60, que ambientaron sus tramas en el swinging London, o los últimos, a comienzos de los 80, que trataron de camuflar los films como americanos y desarrollaron sus historias en los USA, con cierta preferencia por la Gran Manzana, el thrilling all’ italiana sacó todo el potencial que tenían las urbes transalpinas, tanto el casco antiguo de las ciudades, como los edificios más modernistas del momento, o las afueras industriales que daban un cierto toque post-apocalíptico al conjunto. Ya fuera en una Roma amenazadora, barroca y fantasmal, o en una Venecia cuyos canales parecen llevar en dirección única al cementerio. Pero también los asesinos del giallo hicieron de las suyas en el campo, muy recordados los ejemplos de Lucio Fulci y Pupi Avati con “Angustia de silencio” (1972) y “La casa dalle finestre che ridono” (1976) respectivamente, valgan también los muy destacables “L'arma, l'ora, il movente” (1973) de Francesco Mazzei y “Sombra sangrienta” (1978) de Antonio Bido. Un entorno, el rural, donde gobierna el miedo, las conspiraciones de silencio, las viejas supersticiones, las costumbres arcaicas, y donde no parece que haya nadie que pueda ayudar, o son todos sospechosos o quien pretende echar una mano aparece muerto. En los psycho-gialli, el modelo instaurado por Umberto Lenzi con su trilogía compuesta por “Orgasmo” (1969), “Así de dulce, así de maravillosa” (1969) y “Un tranquilo lugar para matar” (1970) -títulos deudores de los films franceses “A pleno sol” (1960), de René Clément, y “La piscina” (1968), de Jacques Deray-, llenos de gente guapa y adinerada, con vicios privados y públicas virtudes, egoístas y rencorosos, ambiciosos y ruines tras su opulenta apariencia, se apostó por las lujosas mansiones, ostentosos chalets y otras modernas, fastuosas y espaciosas estancias, apartadas del mundanal ruido, ya fuera en las afueras de un pueblo, en lo alto de una solitaria montaña o en medio de una isla desierta. Espacios abiertos, soleados, blancos, presuntos paraísos terrenales que se convierten en un infierno en la Tierra, en lugares ideales para matar y morir.

El slasher, enfocado en buena medida para el público adolescente y juvenil, tendrá como protagonistas preferentemente a gente joven, y las tramas se desplegarán en muchos de sus títulos en ambientes y actividades teenagers y/o universitarias: institutos, boleras, autocines, campus universitarios, fraternidades, gimnasios, fiestas/bailes de graduación, etc... ejemplos los hay a patadas: “Prom night. Llamadas de terror” (1980) de Paul Lynch, “Graduation day” (1981) de Herb Reed, “Slumber party massacre” (1982) de Amy Jones, “Siete mujeres atrapadas” (1983) de Mark Rosman, “La iniciación” (1984) de Larry Stewart, “El internado” (1986) de Carol Frank, “Una por una” (1986) de S. William Hinzman, “Blood sisters” (1986) de Roberta Findlay, “Slasher High” (1987) de George Dugdale, Mark Ezra y Peter Litter, “Hello Mary Lou” (1987) de Bruce Pittman (secuela de “Prom night”), “Cemetery High” (1987) de Gorman Bechard,... También muchos se enmarcarán lejos de la ciudad: las acampadas al aire libre y los campamentos de verano son actividades tan americanas como la tarta de manzana, y los Estados Unidos disponen de grandes extensiones de campo y bosques donde los psychokillers matarán a sus anchas a los pobres incautos que se dejen caer por allí, mientras los agentes de la ley están muy lejos para poder echar una mano cuando no forman parte de los mismos matarifes. Lugares apartados de cualquier atisbo de civilización, con gentes temerosas de Dios, ancladas en viejas costumbres. Puro gótico americano. Ahí están “Viernes 13” y sus secuelas, “Campamento sangriento” (1983) de Robert Hilzik, que conocería dos continuaciones, “Tras la medianoche” (1982) de John A. Russo, “Animadoras asesinas” (1988) de John Quinn,...


Tanto en uno como en otro se da la predilección por las armas blancas, aunque no hablamos, por supuesto, de exclusividad. El cuchillo se convierte en el maestro de ceremonias, y al igual que éste valen los puñales o la llamativa navaja de barbero. Esta última hace aparición en el giallo en “La lama nel corpo” (1966), aunque mejor se recuerde su uso en “El pájaro de las plumas de cristal”, “La muerte camina con tacón alto” (1971) de Luciano Ercoli, o “La lengua de fuego de la iguana” (1971) de Riccardo Freda (firmando como Willy Pareto). La navaja de afeitar tendría la década siguiente una importancia capital en “Vestida para matar” (1980), una de las cintas de Brian De Palma más deudoras del giallo italiano. De igual modo, De Palma sublima el taladro como mortífera herramienta en “Doble cuerpo” (1984), instrumento utilizado para análogos fines 12 años antes por Umberto Lenzi en “Siete orquídeas manchadas de rojo”.

El slasher, cuyo nombre viene precisamente de “slash” (cuchillada), es en sí mismo una variación (simplificación que dicen algunos) del psycho-thriller (que nace con “Psicosis”). Sus hieráticos asesinos tienen igualmente predilección por los cuchillos y demás armas blancas. El machete de Jason es todo un símbolo, inseparable de la figura del enorme killer de Crystal Lake. La horca es la favorita de “El asesino de Rosemary” (1981), de Joseph Zito, las tijeras de podar la del psicópata de “La quema” (1981) de Tony Maylam, el taladro el de “Slumber party massacre”, etc...


El asesino del giallo, camuflado tantas veces bajo su atuendo característico de gabardina, sombrero y guantes negros (o análogo), llega a ser un personaje abstracto, cualquiera (hombre o mujer, aunque frecuenten los primeros) puede ocultarse bajo esos ropajes para cometer los crímenes, cuyos motivos acostumbran a ser los puramente crematísticos (el vil metal, fuente de tantas conspiraciones) o como resulta de un comportamiento esquizoide fruto de alguna mente desequilibrada por un trauma infantil. Además, hasta en los ejemplos más fantásticos y surrealistas del género, ya en los 70, al asesino si lo matan... se muere. Esto que puede parecer de perogrullo no lo es en cuanto veamos la parte que le corresponde al slasher. En éste, el responsable de las muertes, en sus más recordados títulos, llega a convertirse más que en un personaje en un icono, caracterizándose precisamente por su ropa y su máscara e incluso erigiéndose en el verdadero protagonista de la función. Las sagas de “Viernes 13”, “La noche de Halloween” o “Maniac Cop” no serían tales sin la presencia de Jason Voorhes, Michael Myers y Matt Cordell. Que pasan de ser meros asesinos a convertirse en el boogeyman, el hombre del saco, que se materializa en cualquier parte, y si los matan... reviven las veces que haga falta, mientras el público esté dispuesto a seguir la franquicia, como bien nos recordaban en el irónico final de “Scream. Vigila quien llama” (1996) de Wes Craven. El motivo que los mueve suele ser la venganza contra quienes en el pasado le hicieron alguna jugarreta que acabó en tragedia, aunque una vez exterminados estos, bienvenidas sean las nuevas víctimas. Los inmortales psychokillers del slasher, que acostumbran a ser tipos de gran tamaño, hieráticos, sin sentimientos, movidos sólo por su afán vengativo de matar, parecen muchas veces por todo ello deidades nórdicas castigando a quienes se atrevieron a ofenderles. Lejos, muy lejos, quedan del asesino del giallo que “en su vida doméstica resulta ser un personaje anodino, un punto gris, huérfano de empatía, hijos de la brillantez resolutiva de sus crímenes” (3), como sería el caso de “El destripador de Nueva york”, en palabras de Jesús Palacios "tampoco el asesino es un demonio, más bien un condenado más, atrapado en su propio infierno" (4).


Los barrocos, sanguinolentos y crueles crímenes cometidos frente a la cámara por los múltiples y (usualmente) enmascarados asesinos del giallo, tienen mucho de liturgia, de rito. Nada de extrañar tratándose Italia de un país católico como ninguno, acostumbradas sus gentes a los recargados rituales religiosos donde la sangre y el dolor están siempre presentes, sobre todo en las penitencias, y donde lo puramente católico se mezcla indisolublemente con viejos ritos paganos (5). Y a pesar de todo, o tal vez por ello mismo, un hálito anticlerical planea por no pocos títulos del thriller italiano.

El cine de género italiano de las gloriosas décadas de los 60 y 70 fue, como ha dicho tantas veces la misma crítica transalpina, un cine de izquierdas. Muchos de los profesionales que participaron y contribuyeron a definir los géneros en Italia eran conocidos militantes del PCI, y en sus trabajos dejaron constancia (ya fuera de manera más o menos consciente) de sus ideas. Sería el poliziesco el género donde se vio de manera más explícita y descarada todo esto, atacando al sistema desde sus legisladores y mandatarios hasta el resultado de aquél en el lumpen, pero de igual modo son muchos los giallos que apuntan con dedo acusatorio los vicios y malas artes de magistrados, clérigos, burgueses, etc... Una mirada crítica que iría disipándose con la llegada de los 80. El slasher, si bien se podría rebuscar algún título aislado, consciente de su función de cine de consumo adolescente no incluyó esa mirada acusatoria y las víctimas del maníaco eran, al igual que su público, mayormente gente joven.


Hay incidencia en el giallo por retratar (en negro) la burguesía y sus muchos vicios (frente a sus escasas virtudes). Su disoluta vida social y sexual (acaso lo mismo), exenta de valores, se antoja liberada (y libertina), y se inclina, muchas veces, hacia la bisexualidad y/o la homosexualidad. Estos personajes tienen el sanbenito de víctima o verdugo, si no son los malos de todos modos pagarán por sus pecados. Son numerosos los casos con lesbianas en el giallo, tenemos a Marisa Mell y Elsa Martinelli en “Una historia perversa” (1969), de Lucio Fulci, la Margaret Lee de “A doppia faccia” (1969), de Riccardo Freda (acreditado como Robert Hampton), Florinda Bolkan en “Una lagartija con piel de mujer” (la bisexualidad de la misma Bolkan se aireó mucho en la prensa cotilla de la época), Monica Strebel y Jane Garret en “La bestia mata a sangre fría” (1971) de Fernando Di Leo, Sylva Koscina y Marisa Mell en “Historia de una traición” (1972) de José Antonio Nieves Conde, Carla Brait y Angela Covello en “Torso, violencia carnal” (1973) de Sergio Martino, la Erna Schürer de “Desnuda para el asesino”,...y un largo etcétera. En ocasiones son personajes lesbianos esenciales para la resolución de la trama, como en la citada cinta de Bianchi o en “Las lágrimas de Jennifer” (1972) de Giuliano Carnimeo. Las lesbianas llegan a convertirse incluso en un cliché dentro del giallo. En menor medida la homosexualidad masculina será tratada (y no precisamente de forma positiva) en algunos (notables) ejemplos (6), caso de “El día negro” (1971) de Luigi Bazzoni, “Rojo oscuro”, y queda ligeramente apuntada entre los villanos de “La perversa señora Ward” (1971) de Sergio Martino, o entre los sospechosos (cómo no) de “El gato de las nueve colas” (1971) de Dario Argento, y de las víctimas de “Sombra sangrienta” (1978) de Antonio Bido. Tampoco faltaron travestidos dentro del giallo, sirvan como ejemplos “Violación en las aulas” (1969) de Fernando Di Leo, adaptando "Muerte en la escuela" de Leonardo Scerbanenco, “Quién la ha visto morir” (1972) de Aldo Lado, o  “El vicio tiene medias negras” (1975) de Tano Cimarosa. Al género miró (y mucho de él cogió) Brian De Palma, gran conocedor y amante del cine europeo de género en su magnífica “Vestida para matar”, cinta que nuestra que su director sabía mucho del thriller italiano pero que a la par hace clara referencia a una de sus películas de cabecera, “Psicosis”; y al film de De Palma miraba Katt Shea Ruben en su “Desnuda para matar” (1986), ambientada en un local tan americano (y habitual en el cine made in USA) como un club de striptease. Del mismo modo un asesino travesti acecha entre los muros de la escuela de baile de “Danza macabra” (1992), coproducción USA-Rusia rodada en San Petersburgo por Greydon Clark para la 21st Century Film Corporation de Menahem Golan, un título que tiene como referencias evidentes al giallo, a Argento y a “Suspiria”. Aunque hablando estrictamente de slashers, encontramos asesinos travestis en “El tren del terror” (1980) de Roger Spottiswoode y, sobre todo, “Campamento sangriento” (1983), desprendidos ambos de la carga crítica social de los italianos.


Siguiendo con el exterminio de las personas de vida disoluta, las prostitutas serían las víctimas designadas en “La piel bajo las uñas” / “Semillas de sangre” (1974), de Alessandro Santini, o “Prostituzione” (1974) de Rino Di Silvestro, con asesinos que parecen tener como referente al suyo afectísimo, Jack. Pero el giallo fue aún más lejos, incluyendo la prostitución juvenil, a cargo de jovencitas escasas de moral y ávidas de sensaciones y dinero para gastar en el agresivo capitalismo surgido con el “miracolo economico”. Deseos que se verán truncados en manos del asesino (moralista) de rigor. Con Edgar Wallace como referente literario, Massimo Dallamano dirige “Qué habéis hecho con Solange” (1972), a la que seguirán "La polizia chiede auto" (1974) del mismo realizador, y “Tráfico de menores” (1978) de Alberto Negrin.

En relación al tema de las féminas como víctimas propicias, Bassa y Freixas escribían “El giallo es, con toda probabilidad, el único género cimentado en el dolor y la muerte, a veces súbita, agónica en ocasiones, de la/una mujer” (7). Amy Jones por su lado, frente a buena parte de la crítica que tachó a estas producciones de machistas y misóginas (recordemos la que se armó con el estreno del "Maniac" de William Lustig en 1980), comentaba en el documental “Going to pieces” (2006) que, haciendo un repaso a las películas slasher, comprobábamos que matan a más hombres que a mujeres y que ellas son las que suelen acabar con el asesino, saliendo al final más fuertes, encontrando una lectura feminista al género.

En ambos el sexo parece conducir a la muerte. El asesino se muestra moralista en los dos casos. En el slasher, como bien nos recordaban irónicamente en “Scream. Vigila quién llama”, tener sexo etiqueta a dicho/s personaje/s como víctima segura. Las chicas virginales se convierten en las heroínas de la película, y aquélla que osa perder la virginidad o acostumbra a tener sexo obtendrá su merecido castigo por su conducta casquivana. Sobre ello parodian a gusto en la reciente “Las últimas supervivientes” (2015), de Todd Strauss-Schulon. En el giallo, parece que el asesino quiere parar la libertad sexual de sus víctimas, esos burgueses de los que hemos hablado poco más arriba.


El thrilling all’italiana es, además, un género esencialmente voyeurista, como lo eran igualmente algunos títulos clave del cine de terror y misterio que han servido de inspiración a aquél, caso de “Psicosis” y “La ventana indiscreta” (1954), ambas del tito Hitch, o “El fotógrafo del pánico” (1960) de Michael Powell. El voyeurismo, tan habitual en el giallo, reina a sus anchas en títulos esenciales como “La muerte camina con tacón alto”, de Luciano Ercoli, “Qué habéis hecho con Solange” o “Torso”. Pero sobre todo tras la llegada de Argento, y esencialmente por el uso y abuso del plano subjetivo, el espectador pasará de observar a ser cómplice (más o menos voluntario) del asesino y sus masacres.
A partir de 1975-1976, el giallo, como manera de resistir más en la cártelera y aprovechando la relajación de las normas censoras (no sólo en Italia) irá incrementando y dando más importancia al sexo y los desnudos. Del fetichismo de los primeros ejemplos del género se pasa a títulos más explícitos en materia sexual.

El slasher, con todo el exhibicionismo de epidermis por parte de algunas buenas mozas en ciertos títulos y por su propia condición de un cine pensado sobre todo para el público juvenil, no se adentró en parafilias ni variedades sexuales.

(1) Jesús Palacios en “Killing me softly. Sobre las estéticas del giallo”, en "El giallo italiano: la oscuridad y la sangre" (Nuer Ediciones, 2001).
(2) En la imprescindible “Mi novia es un zombie”/“DellaMorte DellaMore” (1994), Soavi materializa el lienzo “La isla de los muertos” de Arnold Böcklin, autor que también sirvió de inspiración a otro europeo, Fritz Lang, en “Los nibelungos” (1924).
(3) Joan Bassa y Ramón Freixas en “Morir, dormir... tal vez sufrir. De la mujer como víctima” en "El giallo italiano: la oscuridad y la sangre" (Nuer Ediciones, 2001).
(4) Jesús Palacios en "El séptimo círculo: el giallo según Lucio Fulci", en "El giallo italiano: la oscuridad y la sangre" (Nuer Ediciones, 2001).
(5) Véase también, fuera del giallo, “El demonio” (1963) de Brunello Rondi, así como las sangrientas penitencias que practican anónimos feligreses en diversos mondos, como el seminal “Este perro mundo” (1961) de Gualtiero Jacopetti, Paolo Cavara y Franco Prosperi.
(6) De unos años a esta parte, en el cine norteamericano se ha dado una corriente de producciones juveniles destinadas preferentemente al público gay donde no falta el slasher. No hablamos por tanto de asesinos gays, sino de slashers con el público homo como principal objetivo.
(7) Op. cita 3.

CONTINUARA...

viernes, 11 de diciembre de 2015

LAS CARAS DE LA OSCURIDAD: IDA GALLI

Escrito por ROBERT GARCIA


Ida Galli nacía el 9 de Abril de 1942 en Sestola, Emilia-Romagna (Italia), aunque otras fuentes dan como fecha de su nacimiento el 8 de Octubre de 1939. Tras acabar sus estudios de primaria, se trasladó a Roma, donde empieza a dar sus primeros pasos como actriz, participando en diversos castings. Con el seudónimo de Arianna acomete su primer papel en la película “En el cielo pintado de azul” (Nel blu dipinto di blu – Piero Tellini, 1959). A los pocos meses, Federico Fellini pone sus ojos en la actriz, haciéndole partícipe, con un pequeño papel, de una de sus obras maestras: “La dolce vita” (1960). 

En los siguientes años a la actriz la contrataron para un buen montón de títulos, destacando en “El cuerpo y el látigo” (La frusta e il corpo – Mario Bava, 1963), “El gatopardo” (Il gatopardo – Luchino Visconti, 1963) y en diversas apariciones en euro-westerns como “Un dólar agujereado” (Un dollaro bucato – Giorgio Ferroni, 1965). Es en esta donde toma como seudónimo el de Evelyn Stewart, el nombre por el que es más conocida por los amantes del cinema-bis europeo. 

En la época dorada del cine de género participa en producciones de toda índole, en cintas bélicas, de espías o comedias, y evidentemente el giallo no iba dejar pasar a tan buena actriz, no obstante estamos ante una de las mujeres con más participaciones en thrillers italianos. Su primera incursión en el género es en ”El dulce cuerpo de Deborah” (Il dolce corpo di Deborah – Romolo Guerrieri, 1968)

Le seguirían apariciones en los siguientes gialli: 


Durante la década de los setenta y hasta principios de los ochenta apareció en bastantes títulos, para ir reduciendo sus apariciones en la gran pantalla. En los últimos años de esta década y de la siguiente apenas aparecería en media docena de películas, retirándose definitivamente del mundo del cine en 1991 con un bagaje de más de 60 títulos. Por su excelente carrera, y sus apariciones en el giallo, merece sin duda un sitio de honor en nuestra sección “Las caras de la oscuridad”.

jueves, 3 de diciembre de 2015

SONNO PROFONDO

Reseña realizada por ROBERT GARCIA


TITULO ORIGINAL: Sonno profondo
TITULO EN ESPAÑA: Sonno profondo
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2013
DIRECTOR: Luciano Onetti
REPARTO: Luciano Onetti
Daiana García
Silvia Duhalde
EDICIONES ESPAÑOLAS EN VÍDEO: -----
EDICIONES ESPAÑOLAS EN DVD: Tyrannosaurus Entertainment

SINOPSIS: Tras matar a una joven mujer, un asesino traumatizado por los recuerdos de su infancia recibe un misterioso sobre por debajo de su puerta. El cazador se convierte en presa cuando descubre que dicho sobre contiene fotografías suyas asesinando a la joven.

COMENTARIO: Estamos ante la opera prima del argentino Luciano Onetti, quien además pone la música en la película, con claras influencias de Ennio Morricone y Goblin. En la labor de producción tenemos a su hermano Nicolás Onetti. El guion, o más bien las ideas para la cinta, surgen también de la cabeza del propio director. Sonno profondo está hecha con mucha improvisación, con escenas grabadas en tiempo real, con otras grabadas en cinco minutos, y otras que son bastante curiosas, como la del asesinato, con víctima y criminal interpretados por la misma actriz.

Podríamos calificar la película como un neo-giallo experimental, en el no tenemos apenas diálogos y el reparto es cortísimo. Asistimos a una trama vista desde los ojos del asesino, con el uso continuo de la cámara subjetiva y muchos zooms. No tenemos investigación policial, múltiples asesinatos ni sospechosos, por lo que estamos ante un homenaje al giallo bastante peculiar, con una sucesión de imágenes que nos hacen evocar al género hecho en los setenta. A lo largo de la trama vemos al típico asesino con guantes negros, sangre, asesinatos, maniquíes, whisky J&B, erotismo, dibujos infantiles, revistas y coches de la época.

En la película están claras las influencias de Argento, Martino o Cavara, y quizás estemos ante una buena base para futuras realizaciones de los hermanos Onetti. Su segunda película lleva por título “Francesca” y, a priori, promete mucho más que esta, que para algunos puede resultar pesada y desconcertante, pese a que solo dura unos 65 minutos.

Ya lo he dicho varias veces, para quien les escribe el giallo murió hace ya mucho tiempo, se agradecen los homenajes que distintos cineastas le han dado en los últimos años, pero por mucho empeño que se ponga estos no alcanzan el nivel del cine hecho en la época dorada del género. Tengo que añadir que Sonno profondo ha recibido bastantes premios a lo largo del planeta, así como docenas de críticas positivas por parte de cinéfilos y seguidores del giallo clásico, así que solo por eso debes verla y opinar por ti mismo.

En nuestro país ha sido editada en DVD-R por la casa Tyrannosaurus Entertainment, un formato ideal para pequeñas producciones que deben ser conocidas, pero que, por las causas que sea, no cuentan con el apoyo de editoras más grandes. En el DVD se incluye una pequeña entrevista con el director, además de los trailers usados para la promoción de la película. Aun estas a tiempo de hacerte con ella, para poder adquirirla puedes hacerlo a través de los amigos de La mansión del terror.

jueves, 26 de noviembre de 2015

EL PODER DEL DESEO / ASESINA POR MI

Reseña realizada por ROBERT GARCIA


TITULO ORIGINAL: El poder del deseo
TITULOS EN ESPAÑA: El poder del deseo / Asesina por mi
AÑO DE PRODUCCIÓN: 1975
DIRECTOR: Juan Antonio Bardem
REPARTO: Marisol (Juna)
Murray Head (Javier)
José María Prada (Sorribes)
Francisco Amorós (Pol)
Eloy Arenas (Álvarez)
Pilar Bardem (Portera)
Antonio Gamero (Gómez)
Lola Gaos (Madre de Javier)
Tito García (Barman)
Paloma Hurtado (Secretaria)
EDICIONES ESPAÑOLAS EN VÍDEO: Con el título de “El poder del deseo” por Barsan Vídeo y con el de “Asesina por mi” por Vídeo Mayor S.A.
EDICIONES ESPAÑOLAS EN DVD: -----

SINOPSIS: Javier, un joven publicitario, se enamora de una misteriosa mujer llamada Juna. Su relación es complicada, pues él no sabe dónde vive, y ella no quiere que la vean con él en público. Finalmente, Juna le explica a Javier que para que puedan tener una vida feliz, él debe asesinar al despótico tío de ella.

COMENTARIO: Segunda incursión de Juan Antonio Bardem en el thriller tras la magnífica “La corrupción de Chris Miller”. Si en aquella película era el actor Barry Stokes quien se las veía, en una rocambolesca trama, con Jean Seberg y Marisol, en esta ocasión es el inglés Murray Head quien se mete en un lio tremendo con nuestra querida actriz malagueña. Estamos ante una producción española, con un guion firmado por Rafael Azcona y el propio director, basado en la novela “Joc Brut” de Manuel de Pedrolo.

El comienzo de la película nos recuerda enseguida al que vimos un par de años antes en “La semana del asesino” (Eloy de la Iglesia, 1973), este es el de un joven metido en un coche de la policía. Mediante un gran flashback, para volver a esa escena en los últimos minutos de la cinta, asistimos a la historia de Javier, un joven que vive con su madre, con un trabajo que apenas le da para pagar las letras de lo que debe, y cuya máxima diversión es acudir de vez en cuando a una discoteca cercana, quedando en alguna ocasión con una camarera para “hacer el amor”.

Un día se encuentra con una joven que tiene problemas para arrancar su coche, se lo arregla y ella se ofrece para llevarle donde quiera, Javier se sentirá atraído por Juna, una chica de lo más misteriosa, que no quiere que los vean juntos, que le dice que pronto se ira y es inútil una relación, ya que tiene el compromiso de casarse con un chico de su pueblo. La obsesión y el deseo de Javier ira en aumento, y Juna seguirá jugando con él, hasta que un día le propone acabar con su tío carnal. Si Javier lo mata, podrán estar juntos y casarse. Y para ello, Juna tiene un plan que no puede fallar…

La primera hora de metraje se hace un poco pesada, quizás sobra alguna escena y minutos en los que no ocurre casi nada, pero como pasa con “La corrupción de Chris Miller”, la última media hora de la película es lo mejor y más potente de esta. Tras el crimen habrá una serie de acontecimientos que irán descuadrando a nuestro protagonista, con un final de lo más sorprendente, y es toda esta parte de la trama la que tiene un aroma al giallo hecho en Italia.

En resumen, la película no es que sea el mejor ejemplo de cine influenciado, en mayor o menor medida, por el thriller italiano, pero si tiene cositas de este, y como ya he dicho, la última parte de la película es colosal, ergo, merece la pena que le des una oportunidad.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

LA MUERTE SONRÍE AL ASESINO

Reseña realizada por ROBERT GARCIA


TITULO ORIGINAL: La morte ha sorriso all'assassino
TITULO EN ESPAÑA: La muerte sonríe al asesino
AÑO DE PRODUCCIÓN: 1973
DIRECTOR: Joe D´Amato
REPARTO: Ewa Aulin (Greta von Holstein)
Klaus Kinski (Dr. Sturges)
Angela Bo (Eva von Ravensbrück)
Sergio Doria (Walter von Ravensbrück)
Attilio Dottesio (Inspector Dannick)
Marco Mariani (Simeon)
Luciano Rossi (Franz)
Giacomo Rossi Stuart (Dr. von Ravensbrück)
Fernando Cerulli (Profesor Kempte)
Carla Mancini (Gertrude)
EDICIONES ESPAÑOLAS EN VÍDEO: Vídeo Producciones Bernesga y Legio Films
EDICIONES ESPAÑOLAS EN DVD: -----

SINOPSIS: Durante el velatorio de una bella joven, el único ser que la acompaña comienza a recordar:
Un carruaje de caballos sufre un accidente en el camino junto a una mansión. Los habitantes de ésta acuden al lugar pudiendo comprobar que el cochero ha muerto empalado y en su interior aparece una mujer desmayada. Avisado el doctor, éste descubre un extraño medallón y una más extraña cicatriz en el cuello de la joven…

COMENTARIO: Cualquiera que se adentre mínimamente en el cine de género (y subgéneros) italiano conoce a Joe D´Amato, pero seguro que también nos leen recién iniciados en este tipo de cine, y nunca viene mal recordar datos de esta gran figura. Su nombre autentico era Aristide Massaccesi y nació en Roma en 1936. Empezó muy joven en el mundo del celuloide como ayudante de cámara, y tras finalizar sus estudios trabajo con su padre, para luego hacerlo como director de fotografía. Como sucedió con otros compañeros de profesión durante la época dorada de este tipo de cine, fue conocido por su apodo más utilizado, el de Joe D´Amato.

En una entrevista le oí decir que nunca se había considerado un buen director de cine, pero si un buen fotógrafo, además fue guionista, productor, actor y cámara. Como director grabo su opera prima en 1972, y llego a rodar casi doscientas películas de todo tipo de género, especializándose en el cine X en los últimos años de su carrera, y rodando sin parar docenas de títulos tanto para la gran pantalla como para el mercado de video doméstico. "La muerte sonríe al asesino" supone la primera de varias gemas dentro del séptimo arte, al menos para quien guste de este tipo de cine donde priman cosas que no tenemos en el más convencional.

"Venganza de mujer" (1975), "Emanuelle negra se va a oriente" (1976), "Eva negra" (1976), "Emanuelle en América" (1977), "Emanuelle alrededor del mundo" (1977), "Emanuelle y los últimos caníbales" (1977), "Fruta sexual del Caribe" (1978), "Demencia" (1979), "Gomia, terror en el Mar Egeo" (1980), "Terror sin límite" (1981), "Calígula 3, la historia jamás contada" (1982), "Bronx, lucha final" (1983), "Una monja en pecado" (1986), "Once días, once noches" (1987)... son algunos de los títulos de D´Amato más queridos por el aficionado al cinema-bis europeo. Desgraciadamente el romano falleció muy joven, con 62 años, de manera inesperada tras sufrir un ataque al corazón.

En el reparto de "La muerte sonríe al asesino" destacan como principales protagonistas Ewa Aulin como la joven Greta von Holstein, Sergio Doria y Angela Bo como el matrimonio von Ravensbrück, amén de Luciano Rossi y Klaus Kinski con papeles con menos presencia pero que siempre aportan cosas interesantes a la trama de una película. Es curioso como en los títulos de crédito, así como en carteles y portadas de vídeo, se nos pone a Kinski como principal protagonista, ya sabéis que cualquier cosa valía para subir el valor de una película, y el actor por aquella época era un gran reclamo.

La historia comienza con Greta, que tras tener un accidente en las cercanías de la mansión del matrimonio von Ravensbrück pierde la memoria. La pareja la acogerá en su casa y durante una primera parte del film asistiremos a una historia de amor a tres bandas, y es que tanto el señor como la señora de la casa se enamoraran de la joven, que jugara a dos bandas provocando los celos de la dueña de la mansión. Por allí anda además un médico (Klaus Kinski) haciendo experimentos, y a nuestra protagonista parecen atormentarle hechos vividos en el pasado con su hermano Franz (Luciano Rossi).

Asistimos entonces a escenas que nos recuerdan a "Vicios prohibidos" (1972), el giallo de Sergio Martino que se basa muy ligeramente en el relato "El gato negro" de Edgar Allan Poe. En la cinta que nos ocupa también tendremos a alguien emparedado vivo, y que resurgirá mas adelante a modo de espectro. Además iremos viendo como caen diversos personajes a manos del asesino de turno, crímenes donde no falta la sangre y la violencia, apareciendo también y en los últimos minutos la esperada investigación policial.

Por lo tanto, tenemos elementos propios del giallo que se mezclan con un aire de terror gótico, con apariciones fantasmales, que incluso parecen zombis en alguna ocasión, y un final sorpresivo. Podríamos clasificar a la película como un giallo sobrenatural. Mención aparte merece la estupenda banda sonora que podemos oír a lo largo del metraje, a cargo del compositor Berto Pisano, autor de la música de films como "Interrabang" (Giuliano Biagetti, 1969), "Desnuda ante el asesino" (Andrea Bianchi, 1975) o "La noche del terror" (Andrea Bianchi, 1981).

martes, 10 de noviembre de 2015

BUGIE ROSSE

Reseña realizada por ROBERT GARCIA


TITULO ORIGINAL: Bugie rosse
TITULO EN ESPAÑA: Bugie rosse
AÑO DE PRODUCCIÓN: 1993
DIRECTOR: Pierfrancesco Campanella
REPARTO: Lorenzo Flaherty (Andrea)
Tomas Arana (Marco)
Gioia Scola (Adria)
Alida Valli (Caterina)
Gianfranco Jannuzzo (Roberto)
Natasha Hovey (Lucia)
EDICIONES ESPAÑOLAS EN VÍDEO: -----
EDICIONES ESPAÑOLAS EN DVD: -----

SINOPSIS: Un periodista se sumerge en los bajos fondos de una gran ciudad para descubrir a un asesino en serie que está matando a homosexuales, llegando a poner en peligro su vida y descubriendo el lado oscuro de su propia personalidad.

COMENTARIO: El historial de Pierfrancesco Campanella en esto del cine es muy corto, tras escribir el guion y participar como actor en “La trasgressione” (1988) se lanzó a la dirección, y en este campo tan solo realizo tres títulos entre 1991 y 2003, siendo este que hoy me ocupa el segundo de sus largometrajes.

En el reparto nos encontramos con gente como Lorenzo Flaherty, actor que se convirtió pronto en un habitual de productos televisivos, pero que también podemos ver en títulos como "Voci dal profondo" (Lucio Fulci, 1991) o “La ragazza di Cortina” (Giancarlo Ferrando, 1994). A Tomas Arana lo tenemos en “El engendro del diablo” (Michele Soavi, 1989), “La secta” (Michele Soavi, 1991) o “Puzzle mortal” (Lamberto Bava, 1992) y a Gioia Scola en “La conquista de la tierra perdida” (Lucio Fulci, 1983) o “Los invasores del abismo” (Ruggero Deodato, 1983), pero sin duda me quedo con Alida Valli, la inolvidable Miss Tanner de “Suspiria” (Dario Argento, 1977), actriz de curriculum envidiable que terminara apareciendo en nuestra sección “Las caras de la oscuridad”.

En cuanto a la trama, estamos ante un giallo que rememora las características del género hecho en las décadas de los setenta y ochenta, mezclándolo con lo que este ofrecía ya entrada la de los noventa. Y es que por un lado tenemos al asesino del que solo vemos los típicos guantes negros, que martillo o cuchillo en mano comete crímenes sangrientos. No falta la típica investigación, en este caso a dos bandas, por una parte a cargo de un periodista que se mete en el ambiente donde se están cometiendo los delitos, y de la propia policía, y además contamos con diversos sospechosos.

Y por otro lado, tenemos presente el erotismo que impregno al giallo en aquellos años, los crímenes se cometen en el ambiente gay de la ciudad, en muchas escenas se dejan entrever relaciones homosexuales pero no tenemos desnudos masculinos y si algún que otro femenino, con escenas subidas de tono entre el periodista y su pareja.

Al final, y como es habitual, tendremos la resolución del caso, con el descubrimiento del criminal, que queda un poco descafeinado, como lo es el resto de la película. No estamos ante el mejor ejemplo de giallo hecho durante estos años, y aunque la película tenga sus momentos de corrección se nota la poca experiencia de su director. Titulo para completistas del género, que fue emitido en alguna televisión de nuestro país, y que no cuenta que yo sepa con edición alguna en vídeo.