GIALLOTECA: GIALLO & THRILLING ALL´ITALIANA

El giallo destacó muy pronto entre todos los géneros y subgéneros europeos. La palabra "giallo" significa amarillo y alude a las cubiertas de una popular colección de novelas policiacas editadas por Mondadori. Pero esto no quiere decir que todos los giallos estén inspirados en dichos libros, de hecho muy pocos están basados en ellos, habiendo también giallos inspirados en novelas de otros estilos, influenciados por el cine gótico italiano, por las películas pertenecientes al krimi alemán y de las novelas de Edgar Wallace o incluso por algunos films de Alfred Hitchock como "Psicosis". Es más, las novelas conocidas como giallos en Italia cubrían desde el clásico wudunit sajón de Agatha Christie, el policiaco francés de Simenon, o la hardboiled norteamericana y sus pesos pesados, como Dashiel Hammett, Raymond Chandler o Mickey Spillane... PINCHAR AQUÍ PARA LEER MÁS

Contacto: gialloteca@gmail.com

miércoles, 18 de junio de 2014

UNA GOTA DE SANGRE PARA MORIR AMANDO

Reseña realizada por ALFONSO & MIGUEL ROMERO


TITULO ORIGINAL: Una gota de sangre para morir amando
TITULO EN ESPAÑA: Una gota de sangre para morir amando
AÑO DE PRODUCCIÓN: 1973
DIRECTOR: Eloy de la Iglesia
REPARTO: Sue Lyon (Ana Bernia)
Chris Mitchum (David)
Jean Sorel (Victor Sender)
David Carpenter (Phil)
Fernando Hilbeck (Padre de familia asaltada)
EDICIONES ESPAÑOLAS EN VÍDEO: Jose Frade Films de Distribución S.A.
EDICIONES ESPAÑOLAS EN DVD: -----

SINOPSIS: En un futuro cercano, Ana, una rica heredera que trabaja como enfermera en un hospital porque quiere hacer de éste un mundo mejor, es también una misteriosa asesina que mata a chicos con problemas. Por otro lado, una banda de jóvenes está sembrando el terror a su paso. Uno de ellos, David, se distancia de sus amigos y es testigo de uno de los crímenes de la muchacha. Aprovechará para hacerle chantaje.

COMENTARIO: Eloy de la Iglesia no sólo fue uno de los directores españoles que durante los 70 más transitó el psycho-thriller, sino que al contrario que, pongamos, Pedro J. Ramírez y su "El pez de los ojos de oro" (1974), no se limitó a imitar sin gracia ni personalidad el giallo italiano, sino que lo llenaría (al igual que prácticamente toda su filmografía) de crítica social, de reivindicación de la clase obrera frente a la burguesía franquista, de libertad individual y (homo)sexual, y de (a excepción de la que aquí nos ocupa) ambientes propios y castizos, dotándolos de su estilo personal.

Sus thrillers (inevitablemente con una mirada al giallo como era por entonces de rigor), transita la España negra, la del Jarabo o la envenenadora de Valencia, una España reprimida (en sexo, política, etc...), envuelta en la miseria y la incultura, en cintas como "Algo amargo en la boca" (1969), "El techo de cristal" (1971), "La semana del asesino" (1972) o "Nadie oyó gritar" (1973).

"Una gota de sangre para morir amando" fue un proyecto más ambicioso, coproducción entre España y Francia a cargo de José Frade Producciones Cinematográficas junto a Intercontinental Production (que no figura en los créditos). Se rodó en inglés y con un reparto internacional encabezado por Sue Lyon y Chris Mitchum, a los que se sumaba Jean Sorel. Mitchum había tenido un gran éxito por medio mundo con otro film de participación española y francesa (en este caso también con Italia de por medio) un año antes con el policiaco "Un verano para matar", de Antonio Isasi-Isasmendi. La intervención de Sue Lyon no deja de ser llamativa, si bien la presente cinta copia descaradamente "La naranja mecánica" (1971) (1), a la que se hace un guiño cuando la anuncian por televisión, además, Ana, el personaje principal, es encarnado por Sue Lyon, quien protagonizara “Lolita” (1962), la adaptación que Kubrick llevó a la pantalla (2) del libro de  Vladimir Nabokov , que por cierto Ana lee en el film que nos ocupa en una nueva referencia cinéfila. Es más, De la Iglesia adapta en diversas ocasiones encuadres extraídos de "2001, una odisea del espacio" (1968), con la que comparte además el (pedante) uso de música clásica en la banda sonora y la recurrencia a citas literarias cultas (en esta ocasión, nada menos que a Edgar Allan Poe), características que se verán en otras cintas de ciencia ficción setenteras como "El hombre terminal" (1974), de Mike Hodges, según la novela homónima de Michael Crichton.

"Una gota de sangre..." contiene igualmente esa visión pesimista de un cercano futuro distópico tan en boga entonces en la ciencia ficción que, a raiz del film de Kubrick en el género, había empezado a contar historias adultas y a ser tomada en serio por la crítica. El género al comenzar los 70 dejaba a un lado la space opera y la ci-fi de bolsilibro para acercarse a la perspectiva negativa de Orwell, Matheson, Bradbury o el citado Crichton. Eloy de la Iglesia contó en el guión, firmado a cinco manos y donde él mismo participó, con José Luis Garci (?), el anarquista y también director Antonio Artero, o Antonio Fos, habitual de sus psycho-thrillers (y de otros interesantes trabajos en el género para diversos directores).

Resulta curiosa la mezcla de ciencia ficción con la estructura del thriller mediterráneo, cogiendo de éste incluso el retorcido y extenso título (3). También el fuerte colorido de tonos cálidos y el uso de un agresivo naranja en ciertos momentos son muy propios del giallo. Dando la vuelta a uno de los clichés del género, y no es raro viniendo de Eloy, el asesino (de quien pronto sabemos su identidad, como en "Un hacha para la luna de miel" o "El asesino no está sólo") es en este caso una mujer, y sus víctimas atractivos ejemplares del sexo opuesto a quienes brinda sus últimos momentos de placer y felicidad antes de matar cual mantis religiosa.

Se nos plantea un mundo futuro totalmente dependiente de la televisión, como en "Fahrenheit 451" (1966), y la emisión de los noticieros y una publicidad de tono irónico se adelanta al Verhoeven de "Robocop" (1987) o "Staship Troopers. Las brigadas del espacio" (1997). Incluso forma de pantalla de televisor muestra el cristal por el que observan la supuesta recuperación de criminales sometidos a experimentos de reinserción por parte del doctor Victor Sender (Sorel) con el beneplácito del gobierno (de nuevo ecos a "La naranja mecánica") en ese sarcástico, sangriento y nada halagüeño final, donde podemos ver al veterano secundario Eduardo Calvo. Y ya que hemos nombrado la adaptación de Truffaut del relato de Ray Bradbury, la banda de delincuentes a lo drugos en la que milita David (Mitchum) visten unos atuendos que parecen una mezcla entre el uniforme de los bomberos de aquella con los parroquianos de algún bar gay-leather de Nueva York o San Francisco.

Formalmente muestra los fallos y aciertos típicos de su realizador: montaje atropellado, torpeza narrativa, etc... junto a la importancia y cuidado de detalles y decorados y el mimo de alguna escena de gran belleza, como aquella con Ana, tras matar a un muchacho, caminando por el campo con un camisón ensangrentado seguida en un travelling horizontal, imagen icónica de la película incluida incluso en la portada.

Fiel a sí mismo, esta alegoría futurista contiene la mirada progresista de su responsable, su repulsa por los totalitarismos disfrazados de civilizaciones perfectas y por sus modos para erradicar los problemas, así como su reivindicación por una libertad posible y real, y lo hace de forma directa en algunos diálogos, como había realizado previamente en “La semana del asesino” (cortado, of course, en el montaje español) y que formulará de manera más contundente en “Los placeres ocultos” (1977) o “El diputado” (1978). Una sociedad, la del film, que en el sueño de su estricta (sin)razón engendra monstruos, y donde las teorías de la trastocada mente de Ana no dejan de tener un cierto sentido.

(1) Es bien conocida la anécdota que la crítica de la época la ninguneó con el apodo de "La mandarina ortopédica". No sería sólo en nuestro país donde sacaran estas conclusiones, uno de los títulos con los que se conoce la película fuera de España es "Clockwork terror", en evidente alusión al original del film de Kubrick, "Clockwork orange".
(2) Sería éste el rol más importante en la carrera de la Lyon junto al "lolitesco" papel que haría al año siguiente en la traslación cinematográfica a cargo de John Huston de la obra "La noche de la iguana" de Tennessee Williams.
(3) Del mismo modo, en el extranjero aludirían al giallo en la titulación, sirva como ejemplo "Murder in a blue world".

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada